LA PAZ, 10 jul (El Libre Observador) – La plaza Abaroa, normalmente un símbolo de serenidad y encuentro por la reivindicación marítima, se convirtió este miércoles en el epicentro de un conflicto marcado por la violencia y la demostración de fuerza. Durante el Encuentro Multipartidario organizado por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), seguidores del expresidente Evo Morales, conocidos como «evistas», se armaron de piedras, transformando el ambiente en un campo de batalla latente.
La tensión alcanzó su punto álgido cuando una ráfaga de piedras lanzada por los «evistas» impactó en el rostro del alcalde paceño, Iván Arias. Herido y visiblemente afectado, Arias lamentó la situación, expresando su preocupación por la creciente violencia y el descontrol en el lugar. Este incidente no solo subrayó la gravedad del conflicto, sino que también evidenció la fragilidad de la paz en un espacio destinado al diálogo y la conciliación política.
Los simpatizantes del presidente Luis Arce, denominados «arcistas», no tardaron en denunciar estas provocaciones. En sus declaraciones, alertaron sobre la posibilidad de que la violencia se desborde, conduciendo a una espiral de caos que podría ser difícil de contener.
La situación, ya tensa por las diferencias internas dentro del Movimiento Al Socialismo (MAS), se vio agravada por estos actos de agresión, que dejaron en claro la profundidad de la fractura en el partido.

Mientras las piedras volaban y los ánimos se caldeaban, la policía se esforzaba por mantener el orden. Sin embargo, la posibilidad de una escalada de violencia seguía latente, con ambos bandos midiendo sus fuerzas y preparados para cualquier eventualidad. La cumbre, en teoría un espacio para la discusión y el consenso, se transformó en una demostración de la cruda realidad política que atraviesa Bolivia.



