LA PAZ, 4 abr (El Libre Observador) — Bolivia ha activado oficialmente el cronómetro rumbo a las elecciones presidenciales del 17 de agosto. La Sala Plena del Tribunal Supremo Electoral (TSE) aprobó este viernes el calendario electoral 2025, que contempla 60 actividades previas al día de la votación, entre ellas hitos administrativos, logísticos y políticos que marcarán la ruta crítica hacia el nuevo ciclo democrático.
El anuncio se produce apenas un día después de que el TSE lanzara de forma oficial la convocatoria nacional a comicios generales, en un clima político marcado por la polarización interna y las tensiones dentro del oficialismo.
Según el presidente del TSE, Óscar Hassenteufel, el calendario incorpora fechas decisivas como el 1 de julio, día en que comenzará el procesamiento de datos del Padrón Electoral, y el 18 de julio, cuando se realizará el sorteo de jurados electorales.
La capacitación de estos responsables iniciará el 28 de julio, mientras que la difusión de propaganda en medios masivos se habilitará desde el mismo 18 de julio.
Pero antes de que se dé el pistoletazo de salida a la campaña, los partidos políticos deberán cumplir exigencias clave. Entre el 3 y el 12 de abril, deberán presentar al TSE sus balances económicos y estados financieros actualizados.
El 18 de abril vencerá el plazo para registrar alianzas y partidos, y el mismo día comenzará el empadronamiento masivo, que se extenderá hasta el 7 de mayo.
“El empadronamiento permanente fue exitoso. Ahora se viene una etapa más intensa, donde esperamos una amplia participación ciudadana”, explicó Hassenteufel.

Uno de los hitos más esperados será la inscripción de binomios presidenciales, cuyo plazo finaliza el 19 de mayo. A partir de esa fecha, se abre oficialmente el periodo de campaña electoral, que se prolongará hasta el 13 de agosto, cuatro días antes de la jornada de votación.
El calendario también contempla una eventual segunda vuelta presidencial para el 19 de octubre, en caso de que ningún binomio supere el umbral constitucional necesario para asumir directamente el mando.
Con esta hoja de ruta definida, el TSE da inicio a un nuevo ciclo electoral que promete ser intenso y decisivo, no solo para el futuro inmediato del país, sino también para la reconfiguración del poder político en Bolivia. El reloj electoral ya está en marcha, y todos los actores deberán alinear sus estrategias ante el escenario que se avecina.


