LA PAZ, 13 ene (El Libre Observador) — La marcha liderada por sectores sociales afines al expresidente (2006-2019), Evo Morales, llegó la tarde de este lunes al centro de la ciudad de La Paz, cerrando accesos clave a la plaza Murillo, donde se ubican los principales edificios gubernamentales de Bolivia.
Con una postura desafiante, los manifestantes declararon que mantendrán una vigilia indefinida hasta que el Gobierno atienda un pliego de demandas que incluye soluciones a la crisis económica y la liberación de dirigentes políticos detenidos.
El grupo, encabezado por dirigentes del Pacto de Unidad, inició su recorrido el viernes desde el municipio de Patacamaya, a 98 kilómetros de La Paz. Morales, quien enfrenta investigaciones por presunta trata de menores y permanece resguardado en el Chapare, no participó en la movilización, lo que no impidió que sus seguidores llegaran al centro del poder político boliviano.
«Nos vamos a quedar en vigilia hasta que las autoridades reciban y atiendan nuestro pliego petitorio», afirmó Javier León, líder evista, en las puertas de la Vicepresidencia, mientras un fuerte dispositivo policial bloqueaba el acceso a la Casa Grande del Pueblo y la Asamblea Legislativa.
Entre las exigencias destaca la solución inmediata a la escasez de combustibles, el control de precios de productos básicos y la liberación de los dirigentes Humberto Claros y Ramiro Cucho, detenidos por liderar bloqueos el pasado año.

Además, piden la anulación de artículos del Presupuesto General del Estado 2025 y la renuncia de magistrados cuyo mandato se prorrogó más allá de diciembre de 2023.
El secretario general de la CSUTCB, Pedro Llanque, aseguró que la vigilia no se levantará hasta que el presidente Luis Arce tome cartas en el asunto.
En contrapartida, el ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, calificó la marcha como la “marcha por la pedofilia”, vinculándola a los casos judiciales que salpican a Morales. «La Policía tiene el control y no se permitirá su ingreso a la plaza Murillo», señaló Del Castillo.
El ministro también informó de un enfrentamiento en Patacamaya que dejó heridos a tres policías y dos civiles. Calificó el incidente como un «acto terrorista perpetrado por mafias».

Mientras la vigilia continúa, el cerco policial alrededor de la plaza Murillo refuerza la percepción de un enfrentamiento inminente. Con sectores sociales determinados a permanecer en las calles y un Gobierno que rechaza sus demandas, el clima político en Bolivia vive uno de sus momentos más tensos en lo que va del año.
La posibilidad de diálogo parece ser la única salida viable para evitar que la protesta desemboque en confrontaciones mayores, pero las posiciones polarizadas entre el oficialismo y los sectores evistas dificultan un desenlace inmediato.

