LA PAZ, 20 ago (El Libre Observador) — Bolivia se enfrenta a un escenario electoral que ha sorprendido incluso a los expertos y puesto en duda las encuestas. Rodrigo Paz, candidato del Partido Demócrata Cristiano (PDC), se posicionó en primer lugar en las elecciones del 17 de agosto, superando a quienes lideraban todas las encuestas previas.
Este fenómeno, que se confirmó en el conteo rápido y la boca de urna de Ipsos Ciesmori, refleja un país donde las decisiones de última hora pueden redefinir el rumbo político.
Las distintas encuestas, incluida la de esta empresa, situaban a Paz Pereira en cuarto o incluso quinto lugar, mientras que en todos los sondeos el empresario Samuel Doria Medina aparecía como favorito y el expresidente Tuto Quiroga se mantenía en la segunda posición.
El director de opinión pública de Ipsos Ciesmori, Luis Garay, explicó que la clave de esta sorpresa radica en el momento en que los votantes definieron su preferencia. Según el estudio, la mitad de quienes eligieron a Paz y su compañero de fórmula Edmand Lara decidieron su voto durante la última semana de campaña, e incluso un 20 % lo definió el mismo día de la elección. En contraste, el binomio Jorge Tuto Quiroga-Juan Pablo Velasco mostró mayor decisión temprana, con un 38 % de sus electores definidos desde julio.
Esta dinámica adquiere especial relevancia en Bolivia, un país con una historia de votantes volátiles y campañas intensamente movilizadas, donde la lealtad partidaria puede cambiar en los últimos días. Desde el retorno a la democracia en 1982, los comicios bolivianos han reflejado un electorado influido por movimientos sociales, bloqueos y conflictos regionales, lo que ha condicionado históricamente la estabilidad política y económica del país.
El estudio de Ipsos Ciesmori, realizado en 37.000 personas en 9 departamentos y 63 circunscripciones, no solo captó la intención de voto, sino también un perfil detallado de los electores. Los votantes de Paz y Lara son mayoritariamente jóvenes, con un 73 % menores de 44 años, y hombres en un 53 %. Casi la mitad tiene educación secundaria como nivel máximo, mientras que los electores de Quiroga-Velasco presentan mayor porcentaje de estudios universitarios y tienden a definir su voto con anticipación.

El análisis de la edad revela que Paz captó un 7 % más de votantes entre 29 y 44 años, mientras que Quiroga obtuvo una ligera ventaja entre los mayores de 45 años. Este patrón sugiere que el crecimiento inesperado de Paz se dio principalmente entre los votantes de mediana edad, que decidieron su preferencia tardíamente, un factor crítico en la configuración de la segunda vuelta electoral.
Para observadores internacionales, estos hallazgos son relevantes porque muestran cómo el voto de última hora puede alterar las proyecciones más consolidadas. La ley electoral boliviana prohíbe difundir encuestas durante la última semana antes de los comicios, lo que impide capturar cambios recientes en la intención de voto. Así, la dinámica de decisión tardía explica en gran medida la discrepancia entre los sondeos previos y los resultados finales.
La sorpresa de Paz también refleja un fenómeno más amplio en la política latinoamericana: la fluidez del electorado joven y urbano, que no se siente necesariamente vinculado a partidos tradicionales y que toma decisiones en función de percepciones inmediatas sobre campañas, debates y mensajes de los candidatos. En un país con 36 años de democracia interrumpida por golpes y tensiones sociales, estas tendencias adquieren un peso decisivo para la gobernabilidad y la estrategia política de los próximos meses.
Finalmente, el estudio de Ipsos Ciesmori ofrece un retrato sin precedentes del electorado boliviano: qué vota, quién lo hace y, crucialmente, cuándo decide. Este nivel de detalle no solo ayuda a explicar la sorpresa electoral de Rodrigo Paz, sino que también aporta información clave para analistas internacionales, inversionistas y observadores de la democracia en la región, sobre cómo la volatilidad del voto puede reconfigurar escenarios políticos incluso en los días finales de una campaña.


