LA PAZ, 28 may (El Libre Observador) – La ministra de la Presidencia, María Nela Prada, salió al paso este viernes de las especulaciones sobre una supuesta crisis económica en Bolivia. Durante el encuentro del tercer Gabinete Social de la Revolución Democrática y Cultural del Estado Plurinacional de Bolivia, Prada afirmó con firmeza: «No estamos viviendo una situación de crisis económica».
La ministra denunció que existe un plan orquestado por la derecha boliviana, tanto tradicional como la emergente, para instalar un discurso de crisis y generar zozobra en la población. Este plan, según Prada, busca desestabilizar el país, generar convulsión y enfrentamientos entre bolivianos.
«No permitiremos que la derecha instale el discurso de crisis en el país», sentenció Prada, y reiteró el compromiso del Gobierno de cuidar la estabilidad política, económica y social que tanto esfuerzo ha costado recuperar al pueblo boliviano.

Prada fustigó la hipocresía de quienes «por un lado dicen cuidar la economía del pueblo, pero hacen con sus acciones todo lo contrario, para perjudicar, sabotear la economía del pueblo».
En este sentido, acusó a la derecha de boicotear la economía nacional mediante acciones como la no aprobación de créditos externos en la Asamblea Legislativa.
«Al no aprobar los créditos externos no se está perjudicando al presidente o al gobierno, se está perjudicando al pueblo», recalcó Prada.
La ministra anunció que se realizará un seguimiento «exhaustivo» al comportamiento de los asambleístas, diferenciando entre aquellos comprometidos con el país y el pueblo y aquellos que responden a intereses políticos y ambiciones personales.
Prada instó a las organizaciones sociales a unirse a una campaña conjunta para informar a la población sobre la verdad en relación a la economía boliviana y desmentir las mentiras propagadas por la derecha.
El mensaje de Prada fue claro y contundente: el Gobierno boliviano no permitirá que la derecha desestabilice el país ni sabotee la economía. La estabilidad y el bienestar del pueblo son prioridades absolutas para el Gobierno, y se defenderán con firmeza frente a cualquier intento de desestabilización.

