COCHABAMBA, 4 jun (El Libre Observador) — Desde su bastión político en el Trópico de Cochabamba, el expresidente boliviano Evo Morales lanzó este miércoles una ofensiva discursiva contra el Estado boliviano y Estados Unidos, asegurando que su candidatura representa una batalla global entre «el pueblo y el imperio».
Sin partido habilitado ni inscripción formal en el calendario electoral, el líder cocalero reafirmó su intención de volver al poder, pese a los fallos constitucionales que lo inhabilitan.
“Gana el pueblo o gana el imperio, gana Evo o gana Donald Trump”, proclamó Morales ante miles de seguidores durante el aniversario de Villa Tunari. La declaración provocó desconcierto y polémica al vincular directamente al expresidente estadounidense con la contienda electoral boliviana, en un momento de elevada tensión política en el país.
El exmandatario reaccionó así a un reciente foro realizado en la Harvard Kennedy School, donde empresarios, candidatos opositores y analistas —entre ellos Marcelo Claure— discutieron temas de la agenda nacional. Según Morales, este encuentro “selló un pacto para cerrar el paso al retorno de la izquierda y someter a Bolivia a los intereses norteamericanos”.
Las declaraciones se produjeron pocas horas después de que el Gobierno de Luis Arce denunciara a Morales ante la comunidad internacional por promover acciones “desestabilizadoras” y una candidatura “inconstitucional” respaldada por bloqueos y violencia.
Pese a no contar con una sigla legal ni figurar en el padrón electoral para las presidenciales del 17 de agosto, Morales asegura que su postulación es legítima, respaldado —según afirma— por interpretaciones de juristas nacionales e internacionales. “Lo más importante es no rendirse ni venderse”, dijo ante sus bases, en un tono desafiante.

Mientras tanto, el departamento de Cochabamba continúa paralizado por al menos una veintena de bloqueos que han cortado la conexión entre el oriente y occidente del país.
La tensión escaló este martes cuando un grupo de movilizados emboscó a la Policía en Sipe Sipe, dejando al menos 20 uniformados heridos, según informó el comandante departamental Edson Claure Mora. En Pankuruma, manifestantes utilizaron explosivos artesanales con vidrios y clavos.
El ministro de Gobierno, Roberto Ríos, condenó los hechos y responsabilizó directamente a Morales: “Nadie está por encima de la ley, ni siquiera quien se cree con el derecho de ser un candidato eterno”. Afirmó que las movilizaciones buscan “boicotear el proceso electoral del 17 de agosto” e imponer una “agenda oscura” que “solo interesa a una persona”.
Ríos advirtió que el Ejecutivo no permitirá que se vulnere el derecho al voto de la ciudadanía y denunció una tentativa de generar “caos, desestabilización y sangre entre bolivianas y bolivianos”. Mientras se agrava la crisis, la figura de Evo Morales —sin estar habilitado ni postulado oficialmente— continúa dominando el debate electoral en Bolivia, agitando tensiones internas y ahora también internacionales.


