LA PAZ, 19 may (El Libre Observador) — El Tribunal Supremo Electoral (TSE) ha emitido este lunes una señal de alarma poco habitual al advertir este lunes que la democracia boliviana enfrenta un “grave riesgo” debido a una serie de acciones judiciales que, según sus vocales, buscan interferir en el proceso electoral previsto para agosto.
La advertencia, dirigida tanto al país como a la comunidad internacional, fue lanzada por el vocal Francisco Vargas, quien denunció que “se está poniendo en riesgo el sistema democrático mediante la aplicación de acciones legales que pretenden afectar el normal desarrollo de las elecciones”.
Las declaraciones se producen al cierre del plazo para la inscripción de candidaturas, un momento clave que ha estado marcado por denuncias de injerencias judiciales y obstáculos administrativos.

En concreto, el TSE enfrenta acciones constitucionales radicadas en los departamentos de Beni y La Paz que impugnaron el registro de la alianza opositora Alianza Popular. Estas demandas, admitidas por tribunales locales, podrían dejar fuera de la contienda a uno de los frentes emergentes que buscaba consolidarse como alternativa.
Desde el propio Tribunal, la preocupación crece. Otro vocal, Tahuichi Tahuichi Quispe, advirtió que el TSE parece estar siendo manipulado por “un titiritero” externo. “Estamos con la soga al cuello”, dijo en declaraciones que revelan el nivel de presión interna en la institución.
A la par, tres partidos políticos —Movimiento Tercer Sistema, Partido Demócrata Cristiano y Unidad Cívica Solidaridad— enfrentan denuncias que podrían conducir a la pérdida de su personería jurídica, en un contexto donde las reglas del juego parecen moverse al ritmo de intereses cruzados.
Las advertencias no vienen solo desde el TSE. El presidente del Senado y candidato presidencial, Andrónico Rodríguez, fue inhabilitado por una acción judicial contra el partido que lo patrocina el Movimiento Tercer Sistema (MTS), lo que desató una fuerte denuncia de injerencia política.

El joven político alertó en redes sociales que sectores del oficialismo buscan, vía judicial, reducir el abanico de candidaturas. “Están jugando con fuego”, advirtió, al acusar a magistrados constitucionales de responder a presiones políticas.
La tensión se agudiza en el bloque evista. La fórmula liderada por el expresidente Evo Morales no logró inscribirse porque el partido con el que pretendía postularse está inhabilitado.
Según su compañera de fórmula, Wilma Alanoca, el TSE no aceptó las listas bajo la sigla Pan-Bol, que perdió recientemente su personería. Desde el bastión cocalero del trópico de Cochabamba, se lanzaron amenazas de movilización si Morales no es habilitado.
“Si no inscriben esta noche, nos organizamos para la revolución en las calles”, advirtió un dirigente de las Seis Federaciones. Wilma Colque, coordinadora regional, agregó: “Si el pueblo boliviano no participa, no se van a llevar a cabo las elecciones”.
Mientras tanto, las fuerzas de oposición inscribieron a sus candidatos sin mayores impedimentos legales, sino denuncias internas que muestra la falta de cohesión.
En total, cada frente debe presentar hasta 352 postulaciones, cumpliendo la ley que exige paridad y alternancia de género. El TSE prevé publicar el listado oficial de candidaturas habilitadas el 6 de junio.
Con frentes fragmentados, una justicia cuestionada y un órgano electoral bajo fuego cruzado, Bolivia entra a su ciclo electoral con más incertidumbre que certezas. El mensaje del TSE no solo refleja una crisis institucional: es un llamado de alerta sobre la fragilidad del Estado de derecho en tiempos electorales.


