LA PAZ, 22 jul (El Libre Observador) – En Bolivia, donde la política suele entrelazarse con intereses empresariales y la disputa por los recursos estratégicos, un nuevo capítulo de tensión ha llegado hasta Washington. El alcalde de Cochabamba y candidato presidencial, Manfred Reyes Villa, presentó este martes una denuncia formal ante la Embajada de Estados Unidos solicitando que las autoridades federales investiguen a Marcelo Claure —empresario boliviano-estadounidense y exejecutivo de SoftBank— por soborno, conspiración para el litio e intromisión en el proceso electoral boliviano.
La carta, dirigida a la encargada de negocios de la Embajada, Debra Hevia, acusa a Claure de haberlo contactado el 17 de julio para persuadirlo de renunciar a su candidatura en favor del opositor Samuel Doria Medina, a cambio de un cargo como embajador en Washington y una eventual sociedad empresarial.
Según Reyes Villa, esta oferta constituye una violación de la legislación estadounidense, que prohíbe a ciudadanos privados negociar con gobiernos o actores políticos extranjeros sin autorización federal. “El ofrecimiento simultáneo de beneficios políticos y financieros puede ser interpretado como abuso de influencia y tentativa de manipulación del resultado electoral y fraude”, escribió en su denuncia.
Más allá de las acusaciones personales, el episodio refleja un trasfondo mayor: la creciente presión de actores económicos sobre la política boliviana, en un contexto donde el litio —del que Bolivia posee una de las mayores reservas mundiales— se ha convertido en una ficha estratégica para inversionistas globales.

Reyes Villa insinuó que los intereses de Claure en el sector podrían estar detrás de sus presuntas maniobras políticas, sugiriendo un nexo entre su influencia empresarial y la carrera electoral.
La denuncia pide que el caso sea derivado al Departamento de Justicia, la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y otras agencias federales para evaluar una investigación formal. También solicita que Claure se abstenga de emitir declaraciones sobre la política interna boliviana y que se indague su presunto financiamiento a Doria Medina.
De confirmarse alguna de las acusaciones, las implicaciones podrían ir más allá del escenario electoral boliviano, involucrando potenciales violaciones de leyes federales sobre soborno transnacional e injerencia política.
Por su parte, Claure rechazó las acusaciones. “Yo no ofrezco cargos, ni favores, ni sociedades. No voy a ser funcionario de ningún gobierno”, escribió en redes sociales, insinuando que las denuncias de Reyes Villa responden a resentimientos por su apoyo público a Doria Medina.
Claure, figura influyente en círculos tecnológicos y financieros internacionales, mantiene una imagen ambivalente en Bolivia: para algunos, un empresario global que podría catalizar inversiones; para otros, un actor externo que busca moldear la política nacional.
La querella añade otra capa de complejidad a un proceso electoral ya fragmentado, marcado por luchas internas en la izquierda, una oposición atomizada y una economía tensionada por la caída de reservas internacionales y la volatilidad del mercado del litio. Además, pone a prueba hasta qué punto Washington se involucrará —aunque sea de manera indirecta— en disputas políticas bolivianas, en momentos en que la relación entre ambos países atraviesa un frágil equilibrio diplomático.
Mientras la Embajada estadounidense evalúa la recepción del escrito, el caso resuena más allá de Bolivia. En un contexto regional donde la explotación de recursos críticos como el litio redefine alianzas y rivalidades, el choque entre un candidato tradicional como Reyes Villa y un empresario global como Claure no es solo un pleito personal: es una muestra de cómo las tensiones económicas pueden reconfigurar la política en los Andes.


