LA PAZ, 8 oct (El Libre Observador) — La campaña rumbo al balotaje presidencial en Bolivia escaló en tono este miércoles, cuando el candidato del Partido Demócrata Cristiano (PDC), Rodrigo Paz, lanzó duras críticas contra el expresidente y postulante de Alianza Libre, Jorge “Tuto” Quiroga, a quien acusó de traspasar los límites del debate político al involucrar a su familia en ataques personales.
Durante un recorrido proselitista expresó su “indignación extrema” por unas declaraciones de Quiroga que, según dijo, intentan vincular desubicadamente a su suegro con un antiguo caso financiero ocurrido hace más de tres décadas.
“Parece que Jorge Quiroga ya no entiende de límites. Ya ha empezado a atacar a las familias, sin ningún valor cristiano, sin valor democrático ni de patria”, afirmó con tono enérgico ante medios locales, al recordar que también se metió desmedidamente con la familia del empresario Samuel Doria Medina, su principal contendor en la primera vuelta electoral.
El líder del PDC explicó que el caso en cuestión está relacionado con la venta y posterior fusión de un banco que cambió de propietarios tras su administración y sostuvo que la acusación carece de sustento jurídico. Según Paz, se trata de una estrategia política “desesperada” para generar confusión en plena recta final de la campaña.
El presidenciable también recordó que Quiroga conocía personalmente a su familia y que, en el pasado, incluso había manifestado solidaridad por las injusticias que enfrentaron. Por ello, calificó la reciente acusación como una muestra de oportunismo político.

Además, rechazó la comparación que, según él, intenta establecer Quiroga entre ese antiguo proceso y el escándalo reciente del Banco Fassil, uno de los casos financieros más graves de la última década en Bolivia, en el que el padre de Juan Pablo Velasco, candidato a la vicepresidencia de Libre está involucrado al ser socio de esa entidad quebrada.
“Comparar un proceso sin consistencia de hace tres décadas con una entidad donde hubo muertes, desaparición de fondos y afectación directa a la Gestora Pública es un acto irresponsable”, declaró.
En un tono personal, Paz cuestionó el estilo político de su contrincante:
“Siempre te vas del país después de las elecciones. Nosotros nos quedamos. Nos enfrentamos a juicios, a procesos, y seguimos aquí, luchando por Bolivia”, dijo. Y añadió: “Qué pena que a tu edad y con tu investidura estés pasando por una crisis de poder absoluta, cuando la patria necesita unidad, consensos y propuestas reales”.
Por su parte, Quiroga respondió desafiando a Paz a que se investiguen todas las estafas bancarias ocurridas en el país, incluidas aquellas en las que los responsables están prófugos, y que se impulse su extradición sin excepciones, incluso si involucran a familiares.

El expresidente sacó el tema a colación al responder a cuestionamientos del candidato a la vicepresidencia por el PDC, Edmand Lara, quien ha insistido en vincular a Juan Pablo Velasco, de Alianza Libre, con el caso Fassil, donde su padre fue directivo y afrontó procesos por la quiebra de la entidad, además, de estar vinculado a una conducta racista contra los bolivianos del occidente del país.
Este cruce de declaraciones refleja una escalada de tensiones personales y políticas en la recta final de la campaña, marcada por acusaciones cruzadas que desplazan parcialmente el debate sobre propuestas y políticas públicas. A menos de dos semanas de la segunda vuelta electoral, el tono confrontativo entre candidatos comienza a eclipsar los mensajes programáticos.
En Bolivia, las referencias a casos financieros pasados y recientes han adquirido un peso simbólico en el discurso electoral, en un contexto donde la confianza en el sistema bancario se ha visto sacudida por escándalos recientes y donde las alianzas políticas se redefinen rápidamente. El enfrentamiento entre Paz y Quiroga añade una nueva capa de dramatismo a un proceso electoral que ya se perfila como uno de los más polarizados de los últimos años.

