LA PAZ, 19 oct (El Libre Observador) — El candidato presidencial Jorge “Tuto” Quiroga apareció la tarde del domingo en la unidad educativa Santa Rosa, en el sur de La Paz, con paso rápido y sonrisa nerviosa. A su lado, su esposa Milena y su compañero de fórmula, Juan Pablo Velasco. Tras depositar la papeleta, levantó el dedo manchado de tinta y pronunció la frase que marcaría su jornada: “Hoy todos tenemos la oportunidad de cambiar Bolivia por mucho tiempo. Es una oportunidad histórica”.
En el inédito balotaje presidencial que vive Bolivia, Quiroga —antiguo presidente transitorio y veterano opositor del Movimiento al Socialismo (MAS)— encarna la promesa de un cambio de rumbo tras dos décadas de hegemonía política y económica. En una elección sin el MAS en la papeleta, su discurso mezcla nostalgia republicana y advertencia económica.
“Me parte el alma ver tantos vehículos en cola por combustible”, dijo ante las cámaras. “Ojalá que quienes están sufriendo esa angustia encuentren la manera de ir a votar. Tenemos en la mano el instrumento más valioso para cambiar el rumbo del país: el voto”.
Bolivia llega a esta elección arrastrando una crisis de divisas y combustibles, inflación creciente y una caída sostenida de sus reservas internacionales. En ese contexto, el llamado de Quiroga resonó como un alegato contra el deterioro del modelo económico estatalista que dominó los últimos años.

El candidato de Libre comenzó el día en Santa Cruz, se mostró a los medios trotando, luego escoltó a votar a Juan Pablo Velasco, su compañero de fórmula. Tras ese proselitismo, voló a Cochabamba para acompañar a su padre, de 92 años, a sufragar. “Gracias a Dios está saludable”, comentó antes de trasladarse a La Paz, donde ejerció su voto pasado el mediodía. “Bolivia lo necesita —añadió—. Hagan todos los esfuerzos posibles por participar. No se dejen extorsionar: el voto es secreto y libre”, agregó.
Más de 7,9 millones de bolivianos fueron llamados a las urnas dentro y fuera del país para elegir al próximo presidente entre Quiroga y Rodrigo Paz, del Partido Demócrata Cristiano (PDC). El proceso, observado por misiones de la OEA, la Unión Europea y las Naciones Unidas, constituye el primer balotaje presidencial desde la Constitución de 2009 y podría marcar el inicio de una nueva etapa política.
El próximo presidente asumirá el 8 de noviembre, en un país que, tras dos décadas de estabilidad y crecimiento, enfrenta el desafío de redefinir su modelo económico y reconstruir la confianza institucional. “Lo que ocurra hoy —dijo Quiroga antes de retirarse a su centro de campaña— marcará el destino de Bolivia por mucho tiempo”.

