LA PAZ, 9 ago (El Libre Observador) – Bolivia respira ya el aire espeso de los días previos a una elección decisiva. En plazas, mercados y redes sociales, el debate político se cuela entre conversaciones cotidianas, mientras el calendario comicial avanza implacable hacia el 17 de agosto, fecha en la que el país elegirá a sus nuevas autoridades para los próximos cinco años.
Según el Tribunal Supremo Electoral (TSE), el proceso está casi listo con casi todas las actividades previstas han sido cumplidas y 204.156 jurados de mesa ya se encuentran designados y capacitados para custodiar las 34.026 mesas de votación que se instalarán en 5.727 recintos a lo largo y ancho del territorio.
“Solo nos restan cuatro actividades en el calendario electoral”, explicó el vocal Francisco Vargas. De las 61 tareas establecidas, 56 han sido completadas sin contratiempos, algo que observadores internacionales interpretan como una señal de fortaleza logística y compromiso institucional.
La cuenta regresiva se marca con fechas precisas y cargadas de significado. Este domingo 10 de agosto será el último día para difundir encuestas, y también se publicará la ubicación exacta de cada mesa de sufragio. El miércoles 13 cerrará definitivamente la propaganda electoral, tanto en mítines callejeros como en medios de comunicación. Esa misma jornada vencerá el plazo para inhabilitar candidaturas o sustituir a postulantes.

El jueves 14 se darán a conocer las direcciones donde se realizará el cómputo oficial de votos, dentro y fuera del país. Y desde las 00:00 del viernes 15 regirá el silencio electoral, un paréntesis en el que las calles quedarán libres de altavoces y los medios de consignas políticas, preparando el ambiente para el voto. El sábado 16, la lista definitiva de candidaturas cerrará el telón de la campaña.
El TSE confirmó que 7.937.138 ciudadanos están habilitados para sufragar dentro de Bolivia y 369.931 en el exterior, en 32 países y 110 ciudades. Por distintas razones, 391.191 personas fueron inhabilitadas. Santa Cruz concentra el mayor peso electoral (2.071.967 votantes), seguido de La Paz (2.047.825) y Cochabamba (1.443.013), que en conjunto representan más del 70 % del electorado nacional.
La elección definirá mucho más que nombres y cargos. En juego están la presidencia y vicepresidencia del Estado Plurinacional, 36 senadores y 130 diputados distribuidos en escaños plurinominales, uninominales e indígenas, además de nueve representantes ante organismos parlamentarios supraestatales. En el exterior, la comunidad boliviana votará solo por presidente y vicepresidente.

Ocho organizaciones y alianzas están en carrera: APB-Súmate, ADN, Alianza Popular, Alianza Libre, Alianza Unidad, PDC, MAS-IPSP y Alianza Fuerza del Pueblo. La ley electoral exige que una fórmula gane en primera vuelta con el 50 % más uno de los votos válidos o el 40 % con una diferencia de al menos 10 puntos sobre el segundo lugar; de lo contrario, habrá segunda vuelta en los 60 días siguientes.
En las calles, la política se mezcla con la rutina. En un mercado paceño, una comerciante comenta que irá a votar “para que haya más trabajo”, mientras en Santa Cruz, un estudiante universitario confiesa que aún no ha decidido su voto. La polarización, las promesas y la incertidumbre viajan de barrio en barrio, en un clima donde la expectativa y la cautela se entrelazan.
El 17 de agosto, Bolivia no solo cumplirá con un deber ciudadano: pondrá a prueba su capacidad de diálogo democrático en un contexto de competencia intensa y miradas atentas, dentro y fuera de sus fronteras. Para el TSE, el objetivo es que la jornada transcurra con orden, seguridad y confianza. Para el país, será el momento de trazar el rumbo de su futuro inmediato.


