LA PAZ, 11 sep (El Libre Observador) – Bolivia rechazó este jueves “enérgicamente” los comentarios racistas de la diputada chilena María Luisa Cordero, quien durante un debate parlamentario cuestionó con términos ofensivos la capacidad intelectual de los bolivianos, vinculándola con la altitud de los Andes.
“Rechazamos enérgicamente las declaraciones de la diputada chilena… Su inaceptable intervención es una afrenta al Parlamento, al pueblo chileno y a la ética médica”, señaló el Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia. La polémica no solo encendió la indignación oficial, sino también la de ciudadanos comunes que observan cómo, a más de un siglo de tensiones territoriales y diplomáticas, las palabras siguen teniendo un peso político y cultural.
En la ciudad de El Alto, sobre la meseta que domina La Paz, algunos habitantes reaccionan con sorpresa y desdén. “Nos ofende profundamente”, dice María Quispe, docente de secundaria, mientras observa la cordillera que se alza tras su ventana. “No es solo un insulto a nosotros, sino al esfuerzo de generaciones que han construido su vida aquí, a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar”. Para Juan Mamani, comerciante local, las declaraciones de Cordero “son ignorancia y prejuicio” y reflejan una percepción histórica equivocada sobre Bolivia y su gente.
El conflicto se remonta a siglos de historia compartida y disputas limítrofes. Bolivia perdió su litoral frente a Chile en la Guerra del Pacífico (1879-1884), un episodio que marcó profundamente la memoria colectiva y las relaciones bilaterales. Si bien en las últimas décadas ambos países han avanzado en la cooperación económica y social, declaraciones como las de Cordero muestran que las heridas históricas todavía pueden ser avivadas por comentarios xenófobos.
El detonante de la polémica fue un debate parlamentario en Chile sobre la propuesta del político boliviano Rodrigo Paz de legalizar los llamados “autos chutos”, vehículos indocumentados importados de manera informal. En ese contexto, la diputada aseguró que los bolivianos “tienen disminución de oxígeno cerebral” por haber nacido en el altiplano, describiéndolos como “portadores crónicos desde el nacimiento de una encefalopatía hipóxica”.

El presidente Luis Arce respondió de inmediato: calificó las expresiones como “racistas y xenófobas” y subrayó que la relación bilateral se sostiene en el respeto y la cooperación. “Ese vínculo no debe verse afectado por un inadmisible e infundado pronunciamiento”, dijo, mientras su gobierno activaba los canales diplomáticos correspondientes.
El viceministro de Relaciones Exteriores, Elmer Catarina, agregó que se convocaría al cónsul chileno para exigir explicaciones y solicitar disculpas públicas.
LA PAZ, 11 sep (El Libre Observador) – Bolivia rechazó este jueves “enérgicamente” los comentarios racistas de la diputada chilena María Luisa Cordero, quien durante un debate parlamentario cuestionó con términos ofensivos la capacidad intelectual de los bolivianos, vinculándola con la altitud de los Andes.
“Rechazamos enérgicamente las declaraciones de la diputada chilena… Su inaceptable intervención es una afrenta al Parlamento, al pueblo chileno y a la ética médica”, señaló el Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia. La polémica no solo encendió la indignación oficial, sino también la de ciudadanos comunes que observan cómo, a más de un siglo de tensiones territoriales y diplomáticas, las palabras siguen teniendo un peso político y cultural.
En la ciudad de El Alto, sobre la meseta que domina La Paz, algunos habitantes reaccionan con sorpresa y desdén. “Nos ofende profundamente”, dice María Quispe, docente de secundaria, mientras observa la cordillera que se alza tras su ventana. “No es solo un insulto a nosotros, sino al esfuerzo de generaciones que han construido su vida aquí, a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar”. Para Juan Mamani, comerciante local, las declaraciones de Cordero “son ignorancia y prejuicio” y reflejan una percepción histórica equivocada sobre Bolivia y su gente.
El conflicto se remonta a siglos de historia compartida y disputas limítrofes. Bolivia perdió su litoral frente a Chile en la Guerra del Pacífico (1879-1884), un episodio que marcó profundamente la memoria colectiva y las relaciones bilaterales. Si bien en las últimas décadas ambos países han avanzado en la cooperación económica y social, declaraciones como las de Cordero muestran que las heridas históricas todavía pueden ser avivadas por comentarios xenófobos.
El detonante de la polémica fue un debate parlamentario en Chile sobre la propuesta del político boliviano Rodrigo Paz de legalizar los llamados “autos chutos”, vehículos indocumentados importados de manera informal. En ese contexto, la diputada aseguró que los bolivianos “tienen disminución de oxígeno cerebral” por haber nacido en el altiplano, describiéndolos como “portadores crónicos desde el nacimiento de una encefalopatía hipóxica”.
El presidente Luis Arce respondió de inmediato: calificó las expresiones como “racistas y xenófobas” y subrayó que la relación bilateral se sostiene en el respeto y la cooperación. “Ese vínculo no debe verse afectado por un inadmisible e infundado pronunciamiento”, dijo, mientras su gobierno activaba los canales diplomáticos correspondientes.
El viceministro de Relaciones Exteriores, Elmer Catarina, agregó que se convocaría al cónsul chileno para exigir explicaciones y solicitar disculpas públicas.

