LA PAZ, 8 dic (El Libre Observador) — La ruta de los Yungas, una de las carreteras más escarpadas y peligrosas de Bolivia, sumó este lunes una nueva tragedia. Un vehículo con pasajeros y carga cayó entre 150 y 200 metros hasta el cauce de un río en la zona conocida como Velo de la Novia, dejando ocho muertos, entre ellos una niña de tres años, y seis heridos, según informó la Dirección Nacional de Bomberos.
El accidente ocurrió en un tramo que históricamente concentra deslizamientos, derrumbes y pérdidas de control vehicular debido a su topografía extrema. El sector —parte de la antigua carretera a los Yungas, en el municipio de Yanacachi— combina precipicios abruptos, neblina casi permanente y una calzada angosta que serpentea sobre barrancos profundos cubiertos por vegetación subtropical.
Para los habitantes de la región, es una vía indispensable; para los conductores, un desafío cotidiano marcado por la lluvia y la inestabilidad del terreno.
El coronel Pavel Tovar, jefe nacional de Bomberos, explicó que las primeras pericias apuntan a que el conductor perdió el control del vehículo debido al estado resbaladizo del camino tras una lluvia intensa que redujo la visibilidad. “La vía estaba mojada y cubierta por una neblina densa. Se trata de un embarrancamiento de aproximadamente 150 a 200 metros”, señaló. Entre las víctimas confirmadas hay dos menores de edad, y entre los heridos figura una niña de 11 años.
Las labores de rescate se extendieron durante varias horas en condiciones adversas. Bomberos y comunarios descendieron por la ladera con cuerdas y camillas improvisadas para llegar al vehículo, que quedó destrozado a orillas del río.

Los heridos fueron trasladados a hospitales de la ciudad de La Paz, dos de ellos en estado crítico. Aún no se descarta que hubiera más personas a bordo, ya que los minibuses que circulan hacia los Yungas suelen operar sin listas oficiales de pasajeros.
El motorizado transportaba también carga de hojas de coca, un producto agrícola central en la economía de la región, donde miles de familias dependen de este cultivo tradicional. La ruta se utiliza diariamente para trasladar pasajeros, cosechas y mercancías hacia los mercados paceños.
El siniestro vuelve a poner el foco sobre la seguridad vial en los Yungas, una de las regiones más espectaculares y peligrosas de los Andes bolivianos. Aunque parte del tráfico fue desviado a nuevas carreteras en las últimas décadas, amplios sectores de la ruta original —conocida en el pasado como el “Camino de la Muerte”— siguen siendo utilizados por transportistas, agricultores y viajeros que buscan acortar distancias.
Las autoridades anunciaron que continuarán las tareas de búsqueda en la zona para descartar la existencia de desaparecidos y que se iniciará una investigación para determinar si las condiciones de mantenimiento vial influyeron en el accidente.
La tragedia, una de las más graves registradas en la región en lo que va del año, ha reavivado el debate sobre la precariedad de las rutas rurales bolivianas y la necesidad de reforzar los sistemas de alerta y seguridad en caminos donde la geografía y el clima se combinan para convertir cada trayecto en un riesgo permanente.

