LA PAZ, 23 abr (El Libre Observador) — El Gobierno de Bolivia reconoció este jueves una creciente tensión en el sector agropecuario por la escasez de diésel en plena temporada de cosecha, aunque aseguró que trabaja en una normalización progresiva del suministro para evitar un impacto mayor en la producción y la economía nacional.
El ministro de Desarrollo Productivo, Rural y Agua, Óscar Mario Justiniano, calificó la coyuntura como “crítica”, especialmente en el oriente del país, donde coinciden el levantamiento de cosechas y el inicio de nuevas campañas agrícolas, como la zafra cañera. “Estamos muy preocupados por el sector productivo, estamos en un momento crítico”, afirmó la autoridad, al admitir que la falta de combustible está afectando el ritmo de las labores en el campo.
Según el ministro, reportes de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos apuntan a avances en la provisión de carburantes, lo que permitiría atender de manera gradual la demanda del sector. Sin embargo, reconoció dificultades en la gestión del abastecimiento y subrayó que la prioridad oficial es garantizar condiciones para la producción y “resguardar la economía nacional”.
En contraste con el mensaje gubernamental, los productores advierten de un escenario cada vez más complejo. La Confederación Nacional de Productores Cañeros de Bolivia se declaró en emergencia ante la proximidad de la zafra 2026, que requiere grandes volúmenes de diésel para sostener la cosecha y el transporte. “Estamos a días de arrancar y nos encontramos con filas en los surtidores”, alertó su presidente, Alcides Córdova, al estimar una demanda de hasta 60 millones de litros de combustible.
La escasez ya ha comenzado a paralizar actividades en el campo. Productores reportan interrupciones en la siembra y dificultades logísticas que amenazan con dejar materia prima sin cosechar. A ello se suma la aparición de un mercado negro de combustible, donde algunos agricultores, presionados por el tiempo, pagan precios superiores para evitar pérdidas mayores.

El impacto se extiende a otras cadenas productivas. En el sector avícola, la falta de diésel ha reducido significativamente el transporte de granos en el departamento de Santa Cruz, principal polo agroindustrial del país. Según representantes del rubro, hasta el 60% de los camiones permanece paralizado en filas para cargar combustible, afectando el suministro de alimento para aves y elevando los costos operativos.
La preocupación también fue expresada por la Cámara Agropecuaria del Oriente, que advirtió que la irregularidad en el abastecimiento de diésel en plena cosecha de verano podría tener efectos “catastróficos”, en un contexto de altos costos de insumos y creciente incertidumbre productiva.
En paralelo, el sector exige mayor transparencia a las nuevas autoridades energéticas sobre la situación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos y la capacidad real de garantizar el suministro. Los productores buscan evitar un descalabro en el sector sucroalcoholero, clave para el abastecimiento interno de azúcar y biocombustibles.
El Gobierno, por su parte, insiste en que mantendrá la coordinación con los actores del sector para estabilizar el suministro en el corto plazo. No obstante, la persistencia de filas en estaciones de servicio, la desaceleración de la actividad agrícola y la expansión de mercados paralelos evidencian una crisis que trasciende lo coyuntural.

