LA PAZ, 7 jun (El Libre Observador) – Las cifras del comercio exterior boliviano durante el primer trimestre del año en curso no son nada alentadoras. Un informe del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), basado en datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), revela una preocupante caída del 27% en las exportaciones y del 16% en las importaciones, en comparación con el mismo período del 2023.
Las exportaciones bolivianas, que en el primer trimestre del 2023 alcanzaron los 2.645 millones de dólares, se han desplomado a 1.921 millones de dólares en este 2024, lo que representa una disminución de 724 millones de dólares. Esta abrupta caída refleja una desaceleración significativa de las actividades de comercio exterior del país.
Si bien las importaciones también han experimentado una reducción, esta ha sido menor, del 16%, pasando de 2.797 millones de dólares en el primer trimestre del 2023 a 2.359 millones de dólares en el mismo período de este año.

A pesar de esta disminución, las importaciones siguen superando a las exportaciones, generando una balanza comercial negativa de 438 millones de dólares.
La soya, considerada como uno de los principales motores de la economía boliviana y una fuente crucial de ingresos de divisas, ha sufrido un duro golpe. Las exportaciones de este grano han disminuido en 115 millones de dólares durante los primeros tres meses del año, con un volumen de 185.000 toneladas menos en comparación con el 2023.
El gerente del IBCE, Gary Rodríguez, atribuye la caída del comercio exterior a la escasez de dólares en el país. Esta situación, según el experto, tiene un impacto negativo en la entrada de divisas y la competitividad de Bolivia en el mercado internacional.
Ante este panorama desalentador, Rodríguez propone la creación de una agenda conjunta entre el sector público y privado para enfrentar la compleja situación del comercio exterior boliviano.

Enfatiza la necesidad de un «gran pacto social productivo» enfocado en aumentar la productividad, la competitividad, la apertura de mercados, la facilitación de las exportaciones y la seguridad jurídica para las inversiones.
El experto considera que impulsar la exportación de la producción agroindustrial y promover la sustitución competitiva de importaciones son medidas cruciales para equilibrar el déficit comercial y reactivar la economía boliviana.
Para lograr esto, Rodríguez insta al gobierno a trabajar de manera conjunta con el sector privado y evitar poner trabas a las iniciativas del sector productivo.
Reconoció que la caída del comercio exterior boliviano enciende las alarmas y pone en jaque la economía del país.
“La escasez de divisas, la disminución de las exportaciones y el déficit comercial son desafíos que requieren soluciones urgentes y una estrategia conjunta entre el gobierno y el sector privado”, afirmó.
Dijo que es necesario apostar por la diversificación de la producción, el aumento de la competitividad y la atracción de inversiones son algunos de los pasos necesarios para revertir esta tendencia negativa.

