LA PAZ, 3 jul (El Libre Observador) — Un total de 42 municipios en cuatro departamentos de Bolivia se encuentran en alerta naranja debido al elevado riesgo de incendios forestales, producto de las quemas y chaqueos, prácticas agrícolas tradicionales que, de no ser controladas adecuadamente, pueden derivar en conflagraciones de magnitud.
La alerta, emitida por el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), abarca 17 municipios en Santa Cruz, 16 en Beni, 7 en Pando y 2 en Chuquisaca, regiones altamente susceptibles a este tipo de eventos.
El viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes, enfatizó la importancia de la cooperación entre autoridades y población para prevenir tragedias ambientales y económicas. «La alerta naranja es un llamado urgente a la acción», afirmó.
Las quemas controladas, si bien son una práctica común en el área rural para la preparación de la tierra, pueden salirse de control y convertirse en incendios forestales de considerables proporciones.

Actualmente, Bolivia registra 3.423 focos de calor, concentrándose principalmente en los departamentos de Santa Cruz (2.001) y Beni (1.316).
«El peligro en esta época invernal es que todo está seco», advirtió Calvimontes, instando a la población, agricultores y ganaderos a extremar las precauciones durante las quemas.
Si bien un foco de calor no implica necesariamente un incendio, sí representa un aumento de la temperatura terrestre que, bajo ciertas condiciones, puede derivar en uno.
Los incendios forestales no solo ocasionan severos daños al medio ambiente, sino que también impactan negativamente la economía local, destruyendo cultivos, ganado y propiedades, y poniendo en riesgo la vida de las comunidades rurales.

Además, los costos asociados al combate de estos incendios y la recuperación de las áreas afectadas representan una carga significativa para las finanzas públicas.
En este contexto, Calvimontes hizo hincapié en la importancia de la prevención: «Tomemos conciencia, seamos responsables y evitemos que estos chaqueos se conviertan en incendios forestales».
La época de chaqueo se encuentra en su apogeo, por lo que las autoridades reiteran el llamado a la población a actuar con responsabilidad y precaución para evitar que estas prácticas tradicionales deriven en desastres ambientales y económicos de gran magnitud.


