COCHABAMBA, 24 sep (El Libre Observador) – El expresidente boliviano Evo Morales retrocedió este martes sus polémicas declaraciones tras el ultimátum que lanzó al presidente Luis Arce para que, en un plazo de 24 horas, destituyera a varios de sus ministros si quería mantener su gobierno.
En una conferencia de prensa desde la ciudad central de Cochabamba, Morales aclaró que su exigencia no busca desestabilizar al gobierno de Arce, sino mejorar la gestión del Ejecutivo.
“Dijimos cambie ministros para mejorar la gestión, no estamos diciendo fuera Lucho (…). Lo que hemos pedido claramente es que renuncien los ministros corruptos, narcos y discriminadores”, precisó.
En esta oportunidad identificó a los ministros cuestionados como el de Justicia Iván Lima, de Obras Públicas Édgar Montaño, de Gobierno Eduardo del Castillo y de la Presidencia María Nela Prada.

Además, expresó su molestia por lo que considera un acto de discriminación al haber sido convocado a una reunión de diálogo con Arce en el Ministerio de Educación, en lugar de la Casa Grande del Pueblo, donde reside la presidencia.
Este cambio de tono se produce después de que el gobierno de Arce presentó una denuncia formal ante la comunidad internacional, acusando a Morales de amenazar el orden democrático con su ultimátum.
El Ministerio de Relaciones Exteriores emitió un comunicado alertando que cualquier tipo de coacción o intento de condicionar el mandato legítimo otorgado por el pueblo en las urnas constituye un ataque directo a la democracia boliviana.

Morales, que lidera una facción del Movimiento al Socialismo (MAS), aseguró que sus demandas se centran en la gestión y no en una ruptura con el presidente. Sin embargo, su mensaje original durante el cabildo del lunes, al finalizar una marcha multitudinaria, fue claro: “Si Lucho quiere seguir gobernando, que en 24 horas cambie a ministros narcos y corruptos”.
El expresidente también amplió el plazo inicial a 48 horas, afirmando que su objetivo es que el gobierno atienda las demandas sobre el abastecimiento de combustible. Ante la confusión sobre los tiempos del ultimátum, Morales admitió haber cometido un error, aclarando que no habrá nuevas movilizaciones tras cumplirse el plazo, sino que las decisiones futuras serán evaluadas este jueves en Cochabamba.
Este episodio ha tensado aún más la ya frágil relación entre las dos facciones del MAS, evidenciando la división interna y la pugna por el liderazgo partidario.


