LA PAZ, 27 ene (El Libre Observador) — El Gobierno de Bolivia prevé que la inflación se mantenga en dos dígitos en 2026, con un rango estimado de entre 12% y 17%, aunque descarta escenarios extremos y asegura que el país avanza hacia una gradual estabilización de precios tras uno de los periodos más complejos de las últimas décadas.
El ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabril Espinoza, reconoció que las proyecciones oficiales siguen siendo elevadas, pero subrayó que están muy por debajo de los niveles más adversos que se temían meses atrás. “Seguimos hablando de dos cifras, pero ya no del 30% o 40% que se esperaba en el pasado”, afirmó.
Bolivia cerró 2025 con una inflación acumulada del 20,40%, uno de los registros más altos en más de veinte años, según datos del estatal Instituto Nacional de Estadística (INE). El resultado marcó un giro brusco para una economía que durante gran parte del siglo XXI había mantenido estabilidad de precios, incluso en contextos regionales adversos.
Las previsiones oficiales contrastan con las del Fondo Monetario Internacional (FMI), que anticipa para 2026 una inflación superior al 15%, con estimaciones que oscilan entre 15,8% y más del 20%, además de un crecimiento económico débil, cercano al 0,9%. El organismo advierte sobre riesgos de estanflación, asociados a un elevado déficit fiscal y a la contracción del sector de hidrocarburos.
Consultado por el impacto de la eliminación de la subvención a los combustibles, Espinoza admitió que la inflación continúa bajo presión, aunque observó señales de desaceleración. “Hay precios que se están ajustando y era un proceso esperado, pero se está trabajando para alcanzar estabilidad”, señaló.

El ministro destacó que algunos alimentos básicos han mostrado una moderación en su comportamiento. Mencionó productos como el pollo, la carne y el huevo, cuyos precios —según el Gobierno— han dejado de subir al ritmo observado en meses anteriores, aliviando parcialmente el costo de vida de los hogares.
Para el Ejecutivo, la prioridad es recuperar la previsibilidad económica. “Lo que destruye economías es la incapacidad de prever lo que se viene en el futuro”, sostuvo Espinoza, al señalar que el Gobierno trabaja en ordenar el mercado como condición para estabilizar expectativas.
Entre las medidas en curso, mencionó el fortalecimiento de las reservas del Banco Central y una reducción gradual de los costos estructurales del Estado, mediante la simplificación de trámites y la disminución de cargas administrativas. El Gobierno también anunció alivios para productores y pequeñas empresas, con el objetivo de contener los precios finales al consumidor y limitar el traslado de costos a la cadena de consumo.
Aunque la inflación prevista para 2026 sigue siendo de dos dígitos, el Ejecutivo insiste en que el escenario actual está lejos del peor panorama anticipado a mediados de 2025 y confía en que las medidas en marcha sienten las bases para una mayor estabilidad macroeconómica.

