LA PAZ, 27 nov (El Libre Observador) — El Gobierno de Bolivia trabaja en una metodología para desmontar gradualmente el subsidio a los combustibles, una de las cargas fiscales más altas del país, informó este jueves el ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli.
El plan, aún en elaboración, incluirá una franja de precios y un esquema de transición destinado a evitar choques sociales en un país con antecedentes de protestas frente a ajustes energéticos.
El Gobierno sostiene que la subvención —que representa entre el 4% y el 8% del PIB— se ha vuelto insostenible en un contexto de baja liquidez y alto endeudamiento. Solo hasta octubre, el Estado destinó 14.000 millones de bolivianos (2.011 millones de dólares) para mantener los precios de gasolina y diésel congelados desde 2004. “Es un tema de alta sensibilidad y debemos actuar con responsabilidad”, dijo Medinaceli.

El ministro recordó que el intento de eliminar el subsidio en 2010, mediante un decreto que elevó los precios del combustible hasta en 82%, desencadenó fuertes protestas y obligó al Gobierno de la época a revertir la medida en cuestión de días.
El nuevo esquema buscará limitar el contrabando hacia Perú, Brasil, Chile y Argentina, donde el litro de combustible se vende cerca de un dólar, más del doble del valor interno. Según datos del Ministerio de Economía, el Estado gasta unos 60 millones de dólares semanales para cubrir la diferencia.
Medinaceli afirmó que el Gobierno pretende focalizar la ayuda en sectores vulnerables, como pequeños comerciantes, y dejar fuera a usuarios que no la necesitan. “Estamos trabajando en una estructura de precios sostenible. Pronto anunciaremos el programa”, señaló, sin ofrecer un plazo específico para su implementación.

