BUENOS AIRES, Argentina, 18 mar (El Libre Observador) – Cien días de gobierno y Argentina se encuentra en un estado de ebullición. Las calles de Buenos Aires se han convertido en un campo de batalla, con miles de personas protestando contra las medidas económicas del presidente Javier Milei.
Un clima de tensión recorre el país, con la sensación de que un estallido social podría estallar en cualquier momento.
“Devolución de los alimentos a los comedores populares”, “Chorros y mentirosos” o “Basta de ajuste y represión” son algunos de los lemas que se leen en las pancartas que inundan las avenidas porteñas.
Las organizaciones sociales, agrupadas en la Unidad Piquetera y la Utep, han convocado a un mega-corte en todo el país, bloqueando rutas y puntos estratégicos, como los accesos a la capital desde las localidades de la provincia de Buenos Aires.

El detonante: la decisión del gobierno de cortar la provisión de alimentos a más de 45.000 comedores populares, dejando a miles de familias sin su único sustento. Las organizaciones sociales denuncian un ataque a los sectores más vulnerables en nombre de un “ahorro fiscal” y el pago de la deuda externa.
Milei, conocido por su discurso incendiario y sus propuestas radicales, llegó al poder con la promesa de “bajar el gasto público” y “sanear la economía”. Sin embargo, sus medidas, apodadas como la “motosierra”, han generado un profundo malestar social.
En estos 100 días de gobierno, el presidente ha logrado algunos avances: recomponer las reservas del Banco Central y conseguir un superávit financiero en enero y febrero. Sin embargo, la sombra de la pobreza y la indigencia se extiende por todo el país, con una inflación que supera el 250% y una desaprobación del 52%.

“Hay un ordenamiento”, afirma la economista Marina Dal Poggetto. “La estabilización está funcionando, pero hay dudas sobre la gobernabilidad”. Y es que la tensión social es palpable. Las protestas se multiplican y la sensación de desamparo entre la población crece.
Argentina se encuentra en una encrucijada. Las medidas de Milei buscan un equilibrio fiscal, pero a costa de un profundo malestar social. El futuro del país parece incierto, con la amenaza de un estallido social que se cierne sobre el horizonte.

