ORURO, 10 feb (El Libre Observador) – En una jornada que encandila por su esplendor y fervor, Bolivia ha presentado al mundo entero este sábado su riqueza cultural y devoción en la majestuosa entrada del Carnaval de Oruro, un evento que ostenta el prestigioso título de «Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad» otorgado por la UNESCO.
Más de 50.000 danzarines y 20.000 músicos, representando a 52 fraternidades, se reunieron en la ciudad altiplánica de Oruro, a 3.700 metros de altitud sobre el nivel del mar, para rendir homenaje a la Virgen del Socavón en un desfile de color, fe, música y tradición.

La jornada comenzó con una procesión en honor a la Virgen de La Candelaria, marcando el inicio de una celebración que congregó a alrededor de 400.000 espectadores.
El gobernador de Oruro, Johnny Vedia, resaltó la importancia de esta manifestación cultural como un evento que une a los bolivianos sin importar su origen o clase social, además de ser un motor económico crucial para la región y el país en su conjunto.

La entrada del Carnaval de Oruro es mucho más que un desfile; es una expresión viva de la identidad boliviana, donde la danza, la música y la fe se entrelazan de manera única.
Desde las primeras horas del día, las calles de Oruro se llenaron de miles de espectadores que acompañaron con entusiasmo el paso de los bailarines y músicos, todos ellos luciendo trajes elaborados y coloridos que reflejaron la diversidad de la cultura boliviana.
La procesión de los 52 conjuntos, encabezada por la tradicional diablada, una danza que simboliza la lucha entre el bien y el mal, recorrió cuatro kilómetros de la ciudad, desde la avenida del Folclore hasta el Santuario de la Virgen del Socavón.

Esta festividad, que se extiende durante seis días, ofrece una amplia gama de artes populares, desde máscaras hasta tejidos y bordados, destacando la fusión entre lo ancestral y la fe religiosa.
El presidente de la Asociación de Conjuntos del Folklore de Oruro (ACFO), Ángel Arancibia, destacó el carácter inclusivo del Carnaval de Oruro, que reúne a fraternidades de diferentes regiones bolivianas e incluso de otros países.

El evento también destacó el trabajo de cientos de artesanos que diseñan las originales vestimentas y caretas de los danzarines, atrayendo la atención de turistas de todo el mundo.
A decir de Arancibia, el Carnaval de Oruro es una fiesta que celebra la diversidad cultural y la devoción religiosa de Bolivia, ofreciendo un espectáculo único que cautiva y emociona a todos los que tienen el privilegio de presenciarlo.

