EL ALTO, 27 feb (El Libre Observador) — La noche cayó con estruendo sobre la meseta andina. Un avión militar que acababa de aterrizar rompió la frontera invisible entre la pista y la ciudad y convirtió una zona de tránsito cotidiano en un escenario de muerte y destrucción. El accidente de un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Boliviana dejó al menos 15 personas muertas, decenas de heridos y una veintena de vehículos destrozados, en una de las tragedias aéreas más graves registradas en esta ciudad levantada a más de 4.000 metros de altura.
La aeronave, identificada como FAB-81, se salió de la pista del Aeropuerto Internacional de El Alto tras aterrizar la noche del viernes y terminó impactando contra vías públicas por donde circulaban minibuses, camiones de carga y vehículos particulares.
El avión procedía de Santa Cruz y transportaba remesas con sumas millonarias de dinero destinadas al Banco Central de Bolivia (BCB) para la reposición de billetes viejos en circulación.
“Hay personas con lesiones críticas”, advirtió el comandante nacional de Bomberos, Pavel Tovar, mientras los equipos de rescate trabajaban entre restos de fuselaje retorcido y automóviles aplastados. El balance de víctimas, reconoció, podría aumentar conforme avancen las tareas de emergencia y evaluación médica.
La entidad Navegación Aérea y Aeropuertos Bolivianos (NAABOL) informó del cierre temporal de la pista y confirmó que el hecho se encuentra bajo investigación. Policías y bomberos evacuaron a los heridos a distintos centros de salud, incluido el Hospital del Norte de El Alto, mientras la ciudad quedaba paralizada por el impacto del siniestro.

Las imágenes difundidas por redes sociales y canales de televisión mostraron un escenario caótico: el avión completamente destruido, cajas abiertas y billetes esparcidos alrededor del lugar del impacto. En medio de la confusión, algunos transeúntes recogieron el dinero del suelo. Hubo aprehensiones y momentos de tensión, un reflejo brutal de cómo la tragedia se mezcló con la precariedad y el desconcierto.
El presidente del Banco Central, David Espinoza, salió a poner orden pocas horas después. Advirtió que los billetes no tienen valor legal porque aún no habían sido monetizados y que su tenencia constituye un delito. El mensaje fue directo al señalar que ese dinero, fuera del circuito oficial, no es riqueza, sino un problema penal.
Desde el ámbito técnico, el director de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), José Antonio Fanola, precisó que el avión “no cayó”, sino que sufrió una excursión de pista tras el aterrizaje. “Aparentemente hubo un percance durante la maniobra”, explicó, descartando que se tratara de un vuelo comercial de pasajeros y confirmando que era una aeronave de encomiendas.
Mientras avanzan las investigaciones para determinar qué falló en la maniobra final, la ciudad llora a sus muertos y trata de recomponer la rutina. Entre sirenas, hospitales desbordados y preguntas sin respuesta, queda una imagen que resume la noche con un avión fuera de lugar, el dinero esparcido y una ciudad que volvió a recordar cuán frágil puede ser la normalidad cuando el cielo se desploma sobre el asfalto.


