LA PAZ, 25 ago (El Libre Observador) — El ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco, logró este martes evitar la censura de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), en una votación marcada por 50 abstenciones que impidieron alcanzar los dos tercios requeridos para apartarlo del cargo.
El resultado deja en evidencia una correlación política fragmentada en el Legislativo y un numeroso grupo que prefiere no mostrarse como afines al Gobierno ante las denuncias de pagos extraordinarios al margen de su salario mensual, en medio de una creciente presión por la crisis de combustibles que atraviesa Bolivia.
La sesión de interpelación, convocada para evaluar la gestión de Blanco al frente de un sector estratégico para la economía boliviana, terminó con 76 votos a favor del orden del día puro y simple, 35 por la censura y 50 abstenciones.
El resultado permitió al ministro conservar el cargo, aunque la votación dejó un mensaje político menos cómodo para el Gobierno: la censura fue respaldada por una parte significativa de la Asamblea y solo quedó neutralizada por el elevado número de legisladores que optaron por no apoyar ninguna de las dos posiciones.
La decisión se produjo después de una sesión marcada por las dificultades que enfrenta el país para garantizar el suministro de diésel y gasolina, las largas filas en las estaciones de servicio y las denuncias de irregularidades en la cadena de distribución de combustibles.

La censura requería una mayoría calificada de dos tercios. Al no alcanzarse ese umbral, la moción quedó descartada y prevaleció la opción del orden del día puro y simple, que permitió la continuidad del ministro.
El presidente de la Asamblea y vicepresidente del Estado, Edmand Lara, confirmó el resultado al concluir el conteo de votos. “No existe dos tercios para la censura del ministro”, señaló, al precisar que la mayoría simple correspondió al orden del día puro y simple y que se contabilizaron 50 abstenciones.
La votación no solo definió el futuro inmediato de Blanco. También expuso las dificultades de la Asamblea para construir una posición común frente a una crisis que ha colocado al sector energético en el centro de la agenda política nacional.
El ministro compareció ante los legisladores en un momento particularmente delicado. El Gobierno enfrenta reclamos de transportistas, productores, mineros y otros sectores afectados por la falta de carburantes y por las medidas adoptadas para reorganizar el mercado de combustibles.
La situación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) también ha generado cuestionamientos durante las últimas semanas. El Ejecutivo ha defendido la necesidad de reformar ambas instituciones y ha atribuido parte de los problemas de abastecimiento al contrabando y a fallas en la logística.
En ese contexto, la permanencia de Blanco no significa el cierre del conflicto político en torno a los hidrocarburos. La votación le permite continuar en funciones, pero deja abierta la discusión sobre la capacidad del Gobierno para resolver la escasez de combustibles y responder a las demandas de los sectores productivos.

