LA PAZ, 8 ene (El Libre Observador) – La temporada de lluvias en Bolivia, que comenzó en noviembre de 2024, ha dejado hasta la primera semana de enero un saldo devastador: 16 muertos, miles de familias afectadas y comunidades enteras sumidas en el desastre.
El balance más reciente, presentado este miércoles por el viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes, revela la magnitud de la tragedia que enfrenta el país.
“Son 36 los municipios afectados, 229 comunidades perjudicadas, 10.880 familias afectadas y 5.133 damnificadas, lo que suma un total de 16.013 familias. Además, tenemos 355 viviendas dañadas, 194 completamente destruidas y 16 personas fallecidas, incluyendo un bebé en Palos Blancos (La Paz)”, detalló Calvimontes.
El reporte subraya que los aguaceros, mazamorras y deslizamientos han generado una situación crítica en ocho de los nueve departamentos del país. Santa Cruz, La Paz y Cochabamba están entre las regiones más afectadas, mientras que Oruro es el único departamento sin reportes de daños.
En medio de la devastación, las historias individuales muestran el impacto humano de esta crisis. En Palos Blancos, La Paz, un bebé de ocho meses fue arrastrado por el caudal del río Piquendo. Su cuerpo fue hallado el martes tras una intensa búsqueda, marcando una de las pérdidas más conmovedoras de esta temporada.

Otro caso trágico ocurrió en Santa Cruz de la Sierra, en la zona del Plan 3.000. Un bebé de seis meses falleció tras caer de su cama en medio de una inundación. La Policía informó que los padres, dormidos en el momento del incidente, descubrieron al menor sin vida en el agua que había invadido su vivienda.
Tres municipios del departamento de La Paz –Apolo, La Asunta y Luribay– han declarado el estado de desastre debido a deslizamientos e inundaciones. Las autoridades locales, en colaboración con Defensa Civil, están implementando medidas de emergencia para asistir a las comunidades afectadas.
Además, el viceministro Calvimontes recordó que las heladas y granizadas registradas en noviembre de 2024 ya habían provocado daños en cinco departamentos, agravando la situación climática que enfrenta el país.
Con las lluvias previstas hasta marzo y abril, el Gobierno boliviano enfrenta un desafío continuo en la gestión de esta crisis. La cooperación entre las autoridades locales y la población será crucial para mitigar el impacto de las inundaciones y evitar más pérdidas humanas y materiales.
Mientras tanto, miles de familias en Bolivia luchan por reconstruir sus vidas, enfrentando la doble carga de la naturaleza implacable y la necesidad de un apoyo inmediato.


