LA PAZ, 4 dic (El Libre Observador) — Bolivia inicia una de las transformaciones económicas más decisivas de los últimos años. Tras dos décadas de mantener un tipo de cambio fijo como eje de estabilidad, el Banco Central de Bolivia (BCB) anunció este jueves que el país transitará hacia un régimen cambiario flexible, un movimiento que marca un quiebre con la política monetaria que acompañó buena parte del ciclo del Movimiento Al Socialismo (MAS).
El presidente del BCB, David Espinoza, explicó que la decisión está plasmada por primera vez en 20 años dentro del programa fiscal-financiero del Gobierno, un documento que orientará la ruta del nuevo sistema.
“La política cambiaria se va a centrar en transitar hacia un régimen más flexible”, afirmó en una conferencia de prensa. “El tipo de cambio fijo ha sido totalmente perjudicial para el desenvolvimiento de la economía, tanto para el sector interno como para el externo”.
La declaración llega en un contexto de presiones crecientes sobre la disponibilidad de dólares, caída prolongada de las reservas internacionales y un mercado cambiario marcado por brechas, incertidumbre y tensiones políticas.
Para Espinoza, el modelo de anclaje vigente desde mediados de los 2000 dejó de ser sostenible y terminó afectando la competitividad de las exportaciones y la capacidad del Estado de administrar choques externos.
El Banco Central apuesta por un proceso gradual, acompañado por una mayor transparencia. Desde esta semana, el BCB publica diariamente el valor referencial del dólar, calculado a partir de las operaciones reales del sistema financiero. Espinoza calificó esta medida como un paso necesario para abandonar el “oscurantismo” que, según dijo, caracterizó la gestión de datos cambiarios en años recientes.
La transición estará supervisada por el nuevo Comité de Política Monetaria y Cambiaria, cuyas decisiones se difundirán trimestralmente para informar sobre el avance del programa fiscal-financiero.

“Vamos a divulgar dónde estamos yendo bien y dónde mal, qué sobregiros existen y qué acciones tomaremos”, señaló el titular del Banco Central, que insistió en que el objetivo de fondo es recomponer la balanza de pagos y contribuir a una inflación controlada.
La flexibilización del tipo de cambio supone un desafío de comunicación y de gestión monetaria para un Gobierno que enfrenta uno de los momentos de mayor fragilidad económica en años. Con el dólar bajo presión y la escasez de divisas golpeando al comercio y a la industria, la credibilidad de la transición será tan importante como la técnica que la sustente.
En Bolivia, donde el tipo de cambio fijo se convirtió en un símbolo de estabilidad para consumidores y empresas, el giro anunciado abre una nueva etapa cuyo impacto se reflejará en los precios, las importaciones, las exportaciones y la confianza de los mercados.

