LA PAZ, 29 jun (El Libre Observador) — En una región donde los grandes proyectos de integración suelen naufragar entre cambios de gobierno y diferencias políticas, Bolivia, Paraguay y Uruguay intentan rescatar una iniciativa nacida hace décadas con una apuesta más pragmática definido por dejar de hablar de integración como un concepto diplomático para convertirla en carreteras, puertos, hidrovías, inversiones y comercio.
Ese fue el mensaje que dejó este lunes la reunión de cancilleres de los tres países, en la que Bolivia asumió por un año la Secretaría Pro Tempore de Urupabol, un mecanismo de coordinación regional que busca recuperar protagonismo en un momento en que Sudamérica vuelve a mirar la logística y la conectividad como herramientas para ganar competitividad.
Los ministros de Relaciones Exteriores de Bolivia, Fernando Aramayo; de Paraguay, Rubén Ramírez Lezcano; y de Uruguay, Mario Lubetkin, firmaron un comunicado conjunto que redefine las prioridades del bloque y establece una hoja de ruta centrada en proyectos concretos más que en declaraciones políticas.
La agenda acordada coloca en primer plano la consolidación de la Hidrovía Paraguay-Paraná, considerada una de las principales arterias comerciales del continente, además del desarrollo de infraestructura logística, el fortalecimiento de los corredores multimodales, la ampliación de la conectividad aérea y la facilitación del movimiento de personas y mercancías entre los tres países.
La estrategia también incorpora una dimensión económica. Los gobiernos decidieron reactivar Urupabol Empresarial, una plataforma destinada a involucrar al sector privado en proyectos de inversión y a promover un mayor intercambio comercial, bajo la premisa de que la integración regional solo puede consolidarse si genera beneficios económicos tangibles.

Para el canciller boliviano, Fernando Aramayo, el desafío consiste en transformar un mecanismo históricamente subutilizado en una herramienta capaz de ofrecer resultados concretos. Según afirmó, la región necesita cadenas logísticas más eficientes, mejores condiciones para la inversión y una infraestructura que permita aprovechar las ventajas geográficas compartidas de los tres países.
Bolivia, que ejercerá la Secretaría Pro Tempore durante los próximos doce meses, asumirá la tarea de coordinar el plan anual de trabajo, hacer seguimiento a los compromisos alcanzados y convocar la siguiente reunión ministerial. También impulsará una revisión de los instrumentos constitutivos del bloque para adecuarlos a un escenario económico y comercial distinto al que dio origen a Urupabol.
El mecanismo nació hace varias décadas como un espacio de concertación entre Uruguay, Paraguay y Bolivia para impulsar proyectos comunes de desarrollo e integración. Sin embargo, fue perdiendo dinamismo hasta quedar prácticamente relegado de la agenda regional.
Su reactivación comenzó a gestarse a finales del año pasado, cuando los tres cancilleres coincidieron en la necesidad de rescatar un foro más flexible y menos condicionado por las tensiones ideológicas que han marcado otros procesos de integración sudamericanos.
La nueva apuesta llega en un contexto de creciente competencia por las rutas comerciales, de expansión de los corredores bioceánicos y de búsqueda de alternativas logísticas para reducir costos de exportación. Para Bolivia, un país sin litoral marítimo, fortalecer la Hidrovía Paraguay-Paraná representa además una oportunidad estratégica para ampliar su acceso a los mercados internacionales.
Más que relanzar un organismo, Bolivia, Paraguay y Uruguay intentan demostrar que la integración regional puede medirse por el flujo de mercancías, la eficiencia de los puertos y la capacidad de atraer inversiones, en una Sudamérica donde las obras de infraestructura pesan cada vez más que los discursos políticos.

