COCHABAMBA, 31 oct (El Libre Observador) – En un clima de alta tensión política y social, el expresidente Evo Morales lanzó este jueves un llamado sin precedentes, instando a ministros, viceministros, directores y embajadores a renunciar para no ser «cómplices del peor gobierno de la historia».
Esta declaración, que llega en el marco de dieciocho días de bloqueos impulsados por el ala “evista” del Movimiento al Socialismo (MAS), refuerza la división en el partido oficialista y suma dramatismo a una situación que asfixia al país.
“Su renuncia será una señal clara en favor del pueblo”, publicó Morales en sus redes sociales, enfatizando que, en su visión, permanecer en el actual gobierno es equivalente a traicionar a la ciudadanía.

Con estas palabras, Morales apunta no solo a los altos funcionarios, sino también a la legitimidad del gobierno de Luis Arce, al que acusa de una administración fallida y represiva. Sin embargo, en varias regiones, algunos sectores han decidido suspender temporalmente los bloqueos en respeto a las festividades de Todos Santos, como sucedió en el norte de Potosí.
Este breve alivio para algunos bolivianos, sin embargo, es percibido solo como una pausa en un conflicto más amplio y persistente.
El llamado de Morales a renunciar, sin embargo, no es solo un acto de oposición política, sino un desafío directo a Arce, quien asumió la presidencia con el respaldo del propio Morales. La fractura dentro del MAS, que antaño operaba como un bloque monolítico en la política boliviana, es ahora evidente, y el conflicto ha salido a la superficie con una intensidad que pocos podían prever. Con cada día de bloqueo, la presión sobre el gobierno crece, mientras la población siente los efectos del desabastecimiento y la parálisis económica.


