LA PAZ, 14 nov (El Libre Observador) — La tensión entre el Gobierno boliviano y el sector «evista» escaló en las últimas semanas, y la policía redobla esfuerzos para dar con líderes visibles de las recientes movilizaciones. Ponciano Santos, dirigente de la Confederación de Campesinos, y Juan Ramón Quintana, exministro cercano a Evo Morales, son los nombres que ahora resuenan en la lista de búsqueda.
Sin embargo, una figura clave parece ajena a los operativos: el expresidente Evo Morales, quien, al menos de momento, no enfrenta una orden de aprehensión en su contra.
El viceministro de Régimen Interior y Policía, Jhonny Aguilera, confirmó que la Policía ha iniciado un despliegue operativo en Santa Cruz para ubicar a Santos, quien lideró protestas en esa región y es considerado un aliado estratégico de Morales en la Confederación de Campesinos.

Paralelamente, la persecución se extiende hacia Quintana, quien ha sido blanco de seis allanamientos en diversos puntos del país, desde las zonas urbanas de La Paz hasta localidades rurales como Sorata. A pesar de los esfuerzos, Aguilera confesó desconocer si Quintana aún permanece en el país, lo que añade incertidumbre a la situación.
La acción policial se enmarca en el caso de terrorismo y otros delitos que el Gobierno lanzó tras las movilizaciones del ala «evista» entre octubre y noviembre. Aguilera subrayó que las investigaciones se ampliaron hacia otros cuatro dirigentes, en un intento por frenar el avance de protestas que el Ejecutivo considera actos de sedición y amenaza directa al orden nacional.
Los operativos han sido particularmente intensos en La Paz, Potosí y Santa Cruz. En Sopocachi, una de las zonas más concurridas de la sede de Gobierno, dos propiedades fueron allanadas sin éxito. Pese a estos fracasos iniciales, la Policía se mantiene alerta y en constante rastreo de los líderes evistas, ampliando el círculo de sospechosos con cada día que pasa.
Cuando los medios locales le preguntaron al viceministro Aguilera por una posible implicación de Evo Morales, la respuesta fue tajante. «No existe ninguna ampliación en su contra», declaró, reiterando que el expresidente no está sujeto a las mismas órdenes que sus allegados.
Esta declaración ha generado reacciones mixtas entre la población y dentro del propio MAS, donde sectores afines y críticos a Morales observan con escepticismo el rumbo que toman las acciones del Gobierno.


