SUCRE, 14 nov (El Libre Observador) — En un giro decisivo para el escenario político boliviano, el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) validó este jueves el congreso del ala “arcista” del Movimiento Al Socialismo (MAS), realizado en mayo en El Alto.
Con esta sentencia, el TCP no solo respalda la elección de Grover García como nuevo presidente del partido, sino que también deja de reconocer a Evo Morales como el líder máximo del MAS, decisión que marca un antes y un después en la fracturada estructura de la principal fuerza política del país.
La sentencia, emitida por la Sala Cuarta del TCP, considera legítimas las resoluciones adoptadas durante el congreso “arcista”, donde líderes afines al actual gobierno de Luis Arce impulsaron una reconfiguración de la dirigencia del MAS.

En el segundo punto de la Sentencia Constitucional Plurinacional 0776/2024-S4, el TCP establece: “Se tienen como válidos todos los actos de ejecución incluido el Congreso Nacional Ordinario del MAS-IPSP, llevado adelante en El Alto… así como, las determinaciones asumidas en este”.
Este respaldo judicial confirma un nuevo liderazgo en el MAS y consolida una ruptura que parece definitiva entre las facciones “arcista” y “evista”.
El fallo del TCP responde a acciones de amparo constitucional interpuestas por líderes cercanos al presidente Luis Arce, entre ellos Lucio Quispe, Esteban Alavi y Guillermina Kuno, figuras prominentes del Pacto de Unidad afín a los “arcistas”.

Esta decisión del TCP parece reafirmar el avance de la corriente “arcista” hacia el control del MAS, relegando a Evo Morales, quien durante más de una década fue símbolo y figura central del partido.
Mientras algunos ven esta sentencia como el paso hacia una renovación del MAS, otros temen que el respaldo a un solo bloque profundice aún más la división. La historia del MAS, partido que ha dominado la política boliviana en las últimas dos décadas, ha cambiado de rumbo, y en adelante, el liderazgo de García y la corriente “arcista” enfrentará el desafío de mantener cohesionada una base partidaria que parece cada vez más fragmentada.


