LA PAZ, 21 mar (El Libre Observador) – Bolivia atraviesa una de las crisis climáticas más devastadoras de su historia reciente. Desde noviembre de 2024, las intensas lluvias han azotado el país con riadas, inundaciones y deslizamientos, dejando un saldo trágico de 49 fallecidos y afectando a 324.699 familias, informó este viernes el Gobierno.
El viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes, advirtió que el impacto del fenómeno climático no tiene precedentes y ha golpeado simultáneamente a los nueve departamentos del país. Viviendas destruidas, cultivos arrasados, puentes colapsados y carreteras intransitables son parte del panorama desolador que deja esta emergencia.

UN PAÍS BAJO EL AGUA
“Los nueve departamentos, como nunca antes, están recibiendo los golpes más duros por las lluvias e inundaciones. Son 708 viviendas completamente destruidas y lo más trágico es la pérdida de 49 vidas humanas”, lamentó Calvimontes en conferencia de prensa.
Además, informó que aún hay ocho personas desaparecidas, lo que podría elevar la cifra de fallecidos en los próximos días.
El viceministro explicó que el desastre climático afecta de manera diferente a la población: mientras algunas familias pierden cultivos y servicios básicos, otras lo han perdido todo, incluidos sus hogares y medios de subsistencia.
“Lamentablemente, estos eventos golpean con mayor crudeza a la gente más pobre, a las comunidades más vulnerables”, señaló.

EMERGENCIA
El impacto de las lluvias ha obligado a 81 municipios a declararse en desastre y a 18 en emergencia, pero la cifra sigue en aumento.
“Estoy seguro de que en los próximos días estos municipios terminarán declarándose en desastre. Estamos casi llegando a los 100”, advirtió la autoridad. Además, 3.937 comunidades rurales están severamente afectadas por las inundaciones.
Según el reporte oficial, el 75% de las gobernaciones del país están en proceso de declaratoria de emergencia o desastre. Esta situación ha puesto en jaque la capacidad de respuesta de las autoridades, que buscan mitigar los efectos de la crisis con recursos limitados.
Calvimontes subrayó que Bolivia, al igual que otros países de la región, está sintiendo los efectos de una crisis climática global que parece irreversible. “Tenemos que empezar a trabajar en la prevención, adelantarnos a los hechos que están sucediendo permanentemente en el territorio nacional”, afirmó.
El funcionario hizo un llamado a reforzar la planificación y la infraestructura para evitar tragedias de esta magnitud en el futuro. “Es desgarrador ver a nuestras comunidades indígenas completamente anegadas. No podemos seguir reaccionando tarde, debemos prepararnos para esta nueva realidad”, aseveró.
Con los pronósticos climáticos advirtiendo más lluvias en las próximas semanas, Bolivia enfrenta una prueba de resiliencia sin precedentes. Mientras las autoridades buscan soluciones inmediatas, miles de familias continúan viviendo en medio del lodo y la incertidumbre, esperando ayuda y un plan de reconstrucción que les permita recuperar lo perdido.


