LA PAZ, 26 sep (El Libre Observador) – En un movimiento inesperado que sacude el tablero político boliviano, Iván Lima presentó su renuncia al Ministerio de Justicia, la cual fue aceptada por el presidente Luis Arce.
La noticia, confirmada este jueves por diferentes medios de prensa que atribuyen a fuentes oficiales, marca el fin de un periodo de casi cuatro años en los que Lima fue uno de los pilares del gobierno del actual mandatario.
Lima, quien asumió el cargo en noviembre de 2020 al inicio de la gestión de Arce, había mantenido una posición influyente dentro del Ejecutivo, pese a las constantes demandas de sectores internos y externos para su remoción.

Su salida ocurre en un contexto de creciente presión del ala más radical del Movimiento al Socialismo (MAS), encabezada por el expresidente Evo Morales, quien lo acusó repetidamente de manipular la justicia para favorecer decisiones contrarias a los intereses de su facción y en contra de su persona.
La dimisión de Lima llega en un momento crítico para el gobierno de Arce, que enfrenta desafíos significativos tanto en el ámbito judicial como en su relación con el MAS.
Lima había sido un actor clave en temas de justicia y, más recientemente, en el fallido intento de llevar a cabo un referendo consultivo sobre la reelección presidencial y la subvención de los hidrocarburos. Esta última iniciativa fue detenida cuando el Tribunal Constitucional Plurinacional y el Tribunal Supremo Electoral rechazaron las preguntas propuestas, debilitando la posición del ministro.

El ministro saliente también fue protagonista de uno de los debates más polémicos dentro del sistema judicial boliviano: la prórroga del mandato de los magistrados de los altos tribunales, cuyo periodo terminó en diciembre pasado. Con las elecciones judiciales programadas para diciembre de este año, la partida de Lima agrega incertidumbre a un proceso que ya se veía complejo.
El futuro del Ministerio de Justicia aún es incierto, aunque se espera que el presidente Arce anuncie al sucesor de Lima en las próximas horas. La figura que ocupe el cargo tendrá la difícil tarea de gestionar las tensiones internas del MAS, que sigue dividido entre el liderazgo de Evo Morales y las políticas del gobierno actual.
En su tiempo al frente del Ministerio de Justicia, Lima fue una figura controvertida. Aunque defendió reformas clave en el sistema judicial y fue un defensor de los derechos humanos, su gestión estuvo marcada por las acusaciones de manipulación política y las crecientes críticas de sectores del MAS que vieron en él una amenaza a su control del partido.

