LA PAZ, 18 dic (El Libre Observador) — En un escenario marcado por una crisis económica, política y social, líderes de una parte de la oposición boliviana dieron un paso histórico al firmar este miércoles un acuerdo que busca la unidad y un candidato único de cara a las elecciones presidenciales de 2025.
Los expresidentes Carlos Mesa (2003-2005) y Jorge Tuto Quiroga (2001-2002), el empresario y político Samuel Doria Medina, y representantes del gobernador cruceño Fernando Camacho sellaron un compromiso para presentar una candidatura única que desafíe la hegemonía de casi dos décadas del Movimiento Al Socialismo (MAS) en la política boliviana.
El acuerdo, titulado “Nuestro compromiso por una oposición boliviana unida”, fue leído por el expresidente Mesa, quien subrayó la necesidad de “renunciar a aspiraciones políticas personales” en favor de una meta mayor: la construcción de una alternativa sólida que permita recuperar la democracia, la institucionalidad y la economía del país.
Mesa declaró: “Bolivia está en un momento decisivo, víctima de 18 años de desgobierno del MAS. Escuchamos la voz popular que exige unidad”.

UN PACTO CON DOS METAS CLARAS
El acuerdo establece como objetivos principales terminar con el ciclo del MAS y diseñar un programa que cambie el “actual rumbo hacia la catástrofe”. Entre las medidas contempladas se encuentran la recuperación de la independencia de poderes, la instauración de una justicia imparcial, el fin de la persecución política y la implementación de una economía abierta y sostenible.
“Es un proyecto para un futuro promisorio, que cuenta con todos los liderazgos democráticos y está abierto a quienes compartan valores éticos esenciales”, afirmó Mesa.
Por su parte, Doria Medina señaló que la oposición no puede permitirse “la histórica fragmentación que ha facilitado la continuidad del MAS”.
Aunque el gobernador Fernando Camacho no estuvo presente debido a su detención preventiva en el penal de Chonchocoro, su representación estuvo a cargo de Efraín Suárez.
Camacho, desde sus redes sociales, respaldó el acuerdo y destacó la importancia de “superar divisiones” para enfrentar al oficialismo en 2025.
El documento firmado este miércoles es visto por analistas como un gesto político significativo en un país donde las fracturas internas de la oposición han sido históricamente su mayor debilidad.
Sin embargo, el reto ahora será consolidar el respaldo de otras fuerzas y liderazgos para que esta alianza no se quede en un simple acto simbólico.

HACIA UN 2025 INCIERTO
Mientras el MAS enfrenta críticas internas y externas por su gestión, la oposición intenta mostrar una cara renovada y unificada, empero con políticos tradicionales que son de conocimiento de la población.
Los firmantes del acuerdo saben que el camino hacia una candidatura única no estará exento de desafíos, pero confían en que este pacto sentará las bases para un cambio político en Bolivia.
“Este es un pacto que trasciende intereses individuales. Es un acuerdo con la ciudadanía, que demanda unidad como única ruta hacia la victoria”, enfatizó Mesa.
El 2025 se perfila como un año decisivo para Bolivia, y esta alianza opositora marca un hito en la historia reciente del país. Solo el tiempo dirá si este compromiso será suficiente para enfrentar la maquinaria política del MAS, que ha demostrado su capacidad para adaptarse y resistir en un contexto político cada vez más complejo.

