LA PAZ, 18 nov (El Libre Observador) – La semana política en Bolivia ha estado marcada por acaloradas confrontaciones entre el expresidente Evo Morales y altos funcionarios del actual Gobierno.
Esas disputas desencadenaron este sábado en una reprimenda efectuada por el ministro de Justicia y Transparencia Institucional, Iván Lima, contra uno de sus colegas del gabinete y un jefe militar, que para algunos políticos, fue un intento del ministro de Justicias de congraciarse con el líder cocalero y exmandatario, con quien en reiteradas oportunidades tuvo altercados públicos a través de los medios de prensa.
Las tensiones entre Evo Morales y el ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, han vuelto a encenderse, esta vez en relación al caso del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset.
Morales, en su estilo característico, apuntó burlonamente hacia Del Castillo, mientras este último respondió con acusaciones de abandono familiar por parte del expresidente.
La intervención de Lima en este conflicto ha sido clara, criticando el enfoque personal y las referencias familiares en la esfera política.

El ministro Lima, en una entrevista en el programa ¡Qué semana! de EL DEBER Radio, considera inapropiado que las figuras políticas se refieran a la familia de sus contrincantes y ha reiterado la importancia de mantener este ámbito al margen de las disputas partidistas.
El ministro Lima no solo se ha pronunciado sobre la controversia entre líderes políticos, sino que también ha dirigido su mirada hacia el comandante general del Ejército, general Juan José Zúñiga, por emitir discursos que han sido catalogados como políticos e incendiarios.
Lima, cual fuera un opositor en el Gobierno, ha recordado al jefe militar la naturaleza de su deber, centrado en la seguridad y no en la emisión de criterios políticos para complacer a las autoridades.
El llamado de atención del ministro Lima resuena también en el marco constitucional, recordando el artículo 246 que establece la esencial obediencia y no deliberación de las Fuerzas Armadas, subrayando así la importancia de mantener su enfoque en temas de seguridad y fronteras, al margen de la esfera política.
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