LA PAZ, 11 jun (El Libre Observador) – Un reciente informe del Banco Mundial (BM) enciende las alarmas sobre el futuro de la economía boliviana. Las Perspectivas Económicas Mundiales 2024 del organismo multilateral, difundido este martes, proyectan un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del país sudamericano de apenas un 1,5 por ciento para los años 2025 y 2026.
Esta proyección representa una revisión a la baja en comparación con estimaciones previas del BM, y ubica a Bolivia como uno de los países con menor crecimiento previsto en la región para el período.
De hecho, mientras Bolivia se encamina hacia un crecimiento casi nulo, países vecinos como Argentina, a pesar de enfrentar una contracción este año (-3,5%), experimentarán rebotes importantes en 2025 (5%) y 2026 (4,5%). Colombia, por su parte, aunque crecerá modestamente en 2024 (1,3%), verá una aceleración notable en los años siguientes (3,2% y 3,1% en 2025 y 2026, respectivamente).
Brasil y México también presentan perspectivas de crecimiento superiores a las de Bolivia.

El informe del BM identifica varios factores que podrían obstaculizar el crecimiento económico de Bolivia. Entre ellos se destacan las condiciones financieras globales más restrictivas, los elevados niveles de deuda interna y los fenómenos meteorológicos extremos asociados al cambio climático.
Estos riesgos podrían acentuar la tendencia de lento crecimiento y limitar las posibilidades de Bolivia para mejorar los niveles de vida de su población.
En el contexto general de América Latina y el Caribe, el BM anticipa una recuperación gradual a partir de 2025, impulsada por la reducción de la inflación y políticas monetarias más acomodaticias. Sin embargo, Bolivia parece quedar rezagada en esta tendencia, lo que podría exacerbar las desigualdades económicas y sociales existentes en el país.

Las previsiones del Banco Mundial plantean un desafío importante para las autoridades bolivianas. Será necesario implementar políticas públicas efectivas para diversificar la economía, reducir la vulnerabilidad a shocks externos y promover un crecimiento más inclusivo y sostenible.
La atención a los riesgos identificados por el BM, como el manejo de la deuda y la adaptación al cambio climático, también será crucial para evitar que las perspectivas sombrías se concreten.

