LA PAZ, 9 sep (El Libre Observador) — Una semana después de que dos explosiones convirtieran un cuartel militar de Viacha en un escenario de muerte y escombros, el presidente boliviano, Rodrigo Paz, ha pedido a la Fiscalía que no cierre ninguna puerta y que investigue incluso la posibilidad de que la tragedia haya sido un atentado.
“Que investigue la posibilidad de un posible atentado”, dijo este miércoles el mandatario ante los medios, en una declaración que introduce una nueva línea de investigación en un caso que hasta ahora había estado marcado por la hipótesis de una deficiente manipulación de material explosivo.
Paz no afirmó que se tratara de un ataque. Pidió investigar si pudo haberlo sido. La diferencia es importante en una tragedia que todavía deja preguntas abiertas y en la que las autoridades buscan reconstruir qué ocurrió dentro del Regimiento Bolívar, en Viacha, donde una primera explosión fue seguida por una segunda detonación de mayor intensidad.
La ciudad, situada a unos 30 kilómetros de La Paz, todavía arrastra las huellas de aquella tarde. El cuartel quedó reducido a escombros y la onda expansiva alcanzó viviendas cercanas. Las primeras investigaciones señalaban problemas relacionados con el almacenamiento y manipulación de material explosivo.
Pero en Bolivia, donde los audios, las versiones anónimas y las sospechas circulan con velocidad por las redes sociales, el presidente ha pedido separar el ruido de los hechos. “Hay un carnaval de audios”, sostuvo Paz, antes de reclamar una investigación capaz de establecer qué ocurrió realmente.
“Hubo una tremenda explosión en Viacha, hubo fallecidos y heridos. Que investiguen todos los ámbitos”, afirmó.
El llamamiento presidencial llega mientras la tragedia sigue sumando víctimas. El balance oficial alcanza ya nueve fallecidos, más de 80 heridos y cinco militares desaparecidos, según la información proporcionada por las autoridades. Reuters confirmó el lunes la cifra de nueve muertos.
El Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) ha recogido 48 bolsas con restos humanos y ha convocado a los familiares de las personas desaparecidas para obtener muestras genéticas que permitan identificar a las víctimas. El número convierte la tragedia de Viacha no solo en una investigación criminal, sino también en una larga espera para familias que todavía buscan certezas.
La Fiscalía investiga inicialmente los delitos de homicidio culposo, lesiones culposas y otros estragos. Esa investigación podría ampliarse si aparecen elementos que permitan sostener otras responsabilidades o una causa distinta a la de un accidente.

Paz ha pedido precisamente que esas posibilidades no sean descartadas de antemano. “No es la primera vez que ocurre un suceso como este”, afirmó. “Hay que cerrar todas las posibilidades”.
El presidente también deslizó una lectura política de la tragedia. Aseguró que existen personas que quieren que su Gobierno fracase y que algunas estarían dispuestas a “todo”. No identificó a esas personas ni presentó pruebas que relacionen a algún grupo con las explosiones.
Por ahora, la hipótesis del atentado es solo eso: una posibilidad que el jefe de Estado quiere que la Fiscalía examine. La investigación deberá determinar si detrás de las detonaciones hubo una cadena de errores en el manejo de explosivos, negligencia, fallas en los protocolos de seguridad o algo más.
La pregunta queda abierta entre los restos del cuartel de Viacha. Y mientras los peritos buscan respuestas entre los escombros y las familias esperan identificar a los desaparecidos, el Gobierno enfrenta el desafío de esclarecer una tragedia que ya no solo interpela a las Fuerzas Armadas, sino que ha comenzado a abrir interrogantes sobre la seguridad de los arsenales militares instalados cerca de zonas habitadas.
La prioridad, ha dicho Paz, es conocer “toda la verdad”. Para conseguirla, la Fiscalía tendrá que convertir las sospechas, los audios y las hipótesis en algo mucho más difícil de conseguir: pruebas.

