LA PAZ, 24 mar (El Libre Observador) – La Semana Santa ha dado comienzo en Bolivia con el tradicional Domingo de Ramos, una festividad que marca el fin de la Cuaresma y da paso a los días más sagrados para los católicos.
Desde las primeras horas de la mañana de este domingo, fieles de diversas regiones del país se congregaron en templos y catedrales, portando palmas en sus manos como símbolo de alabanza y devoción.
En la ciudad de La Paz, tras una jornada marcada por el Censo Nacional de Población y Vivienda 2024, la catedral Nuestra Señora de La Paz y el templo de San Francisco se convirtieron en los epicentros de las celebraciones.

Allí, los creyentes se reunieron para recibir la bendición de sus ramos, mientras que a las afueras, comerciantes ofrecían palmas y velas para los fieles que acudían a las ceremonias.
El Domingo de Ramos no solo marca el inicio de la Semana Santa, sino también el cierre de la Cuaresma, un período de preparación espiritual que comenzó con el Miércoles de Ceniza, meses atrás, tras el bullicio del Carnaval.
A lo largo de la semana, la Iglesia Católica conmemorará los eventos centrales de la Pasión de Cristo, desde la última cena en Jueves Santo hasta la resurrección gloriosa en el Domingo de Pascua. Cada día está marcado por rituales y tradiciones que invitan a los fieles a reflexionar sobre el sacrificio y el amor de Cristo.
En Jueves Santo se celebra la última cena de Jesús de Nazaret con sus discípulos, la institución de la eucaristía, la orden sacerdotal y el lavatorio de pies.

En este día, los católicos realizan la visita de los siete templos o iglesias, con el objetivo de agradecer a Dios el don de la eucaristía y sacerdocio.
Durante el Viernes Santo se recuerda la pasión de Cristo y el momento de su crucifixión en el calvario para salvar al hombre del pecado y otorgarle la vida eterna.
Este día, los fieles guardan ayuno y abstinencia de comer carne roja como signo de penitencia. Muchas familias bolivianas preparan para ese día varios platillos que no tengan la carne roja.
El Sábado Santo, en la antesala de la Pascua, se lleva a cabo la solemne vigilia pascual, una ceremonia llena de simbolismo que culmina con la bendición del agua y la luz, en espera de la resurrección de Jesús.
Finalmente, el Domingo de Pascua irradia alegría y esperanza para los fieles, quienes celebran la victoria de la vida sobre la muerte con la resurrección de Cristo. Es un día de regocijo y renovación espiritual, que invita a todos a vivir en la luz de la fe y la esperanza de una vida nueva.
Durante toda la Semana Santa, los católicos practican la abstinencia de carne roja como una forma de penitencia y reflexión, recordando el sacrificio de Jesús en la cruz. Sin embargo, más allá de las prácticas externas, la Iglesia invita a una conversión interior que permita vivir en conformidad con los valores y enseñanzas de Cristo.


